sábado, agosto 19, 2017

Una simple anécdota simple


Percibo que va llegando el momento en el que muchos de ustedes (muchos más que los que había antes) comienzan a darse cuenta de la magnitud de la visión que te da esta percepción que transmito como Cambio de Realidad.

Es cierto que, en sus comienzos, quizá podía haber resultado un mensaje "esotérico", "filosófico" o como queramos llamarlo. 

Yo, Ruth Morales, quien transmite esto, sé que no es nada de eso. Es más, si lo fuera, más personas lo entenderían y seguirían todo lo que hago, dado que lo anterior dicho entra dentro de nuestro sistema de vida, es decir, es lineal y cerebral, por mucho misterio que haya en lo esotérico.

Si se puede nombrar y entender, ya está en la experiencia.

Me gustaría que oyeses este audio en el que, en pocas palabras y con un ejemplo teatral, explico qué es lo que hacemos los seres humanos como entidades no conscientes, razón por la que separamos una COSA en fragmentos para que la realidad pueda ser.


El rey describe su guion.




Digamos que somos una COSA que se compone de varios elementos: cuerpo físico, sensaciones, sentimientos, conocimiento, inteligencia, la capacidad del lenguaje y de pensar, etc.

Hagamos el esfuerzo de entender que todo lo anterior es una sola COSA. De repente, esa COSA nace aquí, en esta realidad física y tiene un cuerpo físico (de mujer o de hombre), tiene sensaciones (frío, calor, malestar, placer, etc.), sentimientos, tiene inteligencia y por ello adquiere conocimiento y tiene la capacidad de hablar y de pensar. 

Todo esto es la COSA manifestándose AQUÍ.

De repente, la COSA se divide. El ser humano comienza a diseccionar sus partes: su inteligencia, sus sensaciones, su cuerpo físico, su lenguaje, etc.

¿Qué quiero decir? Que el ser humano comienza a ANALIZAR por separado (con el deseo de descubrir algo oculto), todo lo que estuvo siempre UNIDO, porque, si esos objetos de análisis no hubiesen estado juntos, el ser humano no sería esa COSA y no habría nacido y por tanto, no habría habido realidad física.

En cambio, la experiencia humana se alarga en el tiempo y adquiere protagonismo a medida que el ser humano analiza una unidad con el desconocimiento de que la está fragmentando en el proceso de analizarla. El objeto de análisis le sorprende, por tanto, e identifica esos resultados del análisis como algo divino, algo fuera de él, algo que ni la inteligencia podría explicar.

¿Puedes ver la simpleza humana? 

Y nos encontramos con personas analizando los números (la COSA tenía los números en ella también), analizando el lenguaje (la COSA tenía el lenguaje en ella también) buscando pistas, causas y efectos y celebrando (esto siempre es colectivo) los resultados de dicho análisis, pues todo CUADRA, todo es perfecto.

¿Cómo no iba a cuadrar si lo que has hecho es deshacer un puzzle para luego buscar las piezas que van unidas, justo las que has deshecho para volverlo a hacer?

Mientras que un ser humano con una percepción única (la COSA sin fragmentarse) observa a sus congéneres como si fueran bebés jugando con juguetes y descubriendo el mundo de los sabores, colores y placeres, mostrando a sus papás lo que acaba de descubrir, como si fuera siempre la primera vez.

El "problema" surge cuando la humanidad la componen los bebés y nunca aquellos pocos seres humanos que perciben la COSA sin fragmentarla.

De ser lo contrario, no habría habido nunca guerras ni delincuencia, no habría habido hambre, pues la COSA nunca se hubiese fragmentado para dar lugar a contrarios, nunca habría habido enfermedades ni terapias y por supuesto, no habría habido religiones ni ciencia y ni ningún tipo de espiritualidad.

En cambio, los bebés siguen describiendo la realidad por medio de los números y del lenguaje, por medio de señales, científicas o no, sorprendiéndose con cada resultado correcto, amparados en la ignorancia de que todo es la misma COSA y sin darse cuenta de que, con esa intención, están creando maldad y enfermedad, además de fragmentarse aún más y que siempre volverán al lugar de inicio para que otros, los que nazcan en un futuro, continúen con esa tan bonita tarea que es descubrir el mundo y arreglarlo.

Es lo que yo llamo LA NUEVA RELIGIÓN, amparada hoy por la CIENCIA.

La mayoría de los seres humanos es simple. Son bebés y son quienes mueven el mundo.
Sin ellos, no habría realidad.

Todo esto lo explico en mi libro "El Secreto a Voces". La simpleza del ser humano es lo que mueve el mundo".




Voy a poner por escrito una escena vivida por mí hace tan solo unas semanas. Es simple, corriente, normal y habitual pero me viene bien como ejemplo de lo que acabo de contar, de la percepción de la mente simple, la de la mayoría.

Fui invitada a una cena de pocas personas. 

Hablamos de todo un poco hasta que el dueño de la casa hizo el comentario siguiente. 

Presta atención por favor a cada detalle y a cada palabra. Pondré en negrita lo que este señor dijo y sin negrita lo que yo contesto:

-Una de las cosas que más me inquietan es saber qué dirán en un futuro los habitantes del planeta sobre lo que nosotros ahora hacemos mal y que damos por bueno.


Como verán, era mi momento ideal para responder (algo que no suelo hacer en mi tiempo libre y con quienes están fuera de lo que transmito como Cambio de Realidad) y, siguiendo una lógica de un mono, es decir, de sentido común, respondí.

-Pues seguramente dirán lo que nosotros ahora opinamos como malo o erróneo del pasado. 

Y añadí.

-Date cuenta de que antes, cuando la ciencia no tenía ningún poder y ni siquiera era nada, todas las explicaciones a lo no conocido venían de la religión.

-Sí, eso es cierto pero ahora ya sabemos lo que es verdad o no porque hay pruebas científicascomentó el señor.

Y ahora pregunto al lector.

¿Te das cuenta de la simpleza humana? ¿La estás viendo ya?

Para quien no haya leído este libro, voy a explicarme.

El está preguntando por una cuestión del presente que será cuestionada como falsa en el futuro. Yo le doy ese ejemplo basándome en el pasado, es decir, yo me sitúo en "lo conocido y experimentado", en el futuro del pasado (que es nuestro presente) en donde "comprendemos" que aquello que nos han dicho que los antepasados creían es falso o que no tenían medios para saber "la verdad".

Este señor "cree" en que la ciencia es la verdad. Es más, ni siquiera lo cree. No sabe que lo cree pues no se puede separar de dicha creencia. ¡Si al menos supiese que lo CREE!

Él y la creencia son la misma cosa. ¿Ven al simple fragmentándose? ¿Hasta dónde puede llegar una simpleza fragmentándose a sí misma? 

A más simpleza aún, al infinito.

Seguimos con la conversación.

-Date cuenta de que antes la religión era la autoridad y todo se explicaba a través de ella, le traté de explicar.

-No, la gente buscaba respuestas en la religión porque no existía la ciencia pero ahora tenemos las pruebas, contestó muy seguro.

¿Te das cuenta lector?

¿Eres capaz de ver que esas pruebas que él menciona, mañana serán ingenuidades del individuo? En el futuro nos recordarán con ternura, contemplando toda nuestra ignorancia pues nosotros confiamos hoy en la ciencia y la vemos como el Dios de nuestros antepasados. 

Y en el futuro habrá otra autoridad, que será incuestionable para los seres humanos del futuro. Lo que cuestionarán los seres del futuro es nuestra autoridad hoy, la que justamente este señor y la mayoría de los seres humanos ni se puede llegar a plantear pues es otra creencia, una simpleza nacida de la fragmentación de la COSA.

Y el futuro de ese futuro se reirá o sonreirá ante su pasado, que es nuestro futuro.

Y lo gracioso de esto, es que el señor dio por terminada la conversación diciendo otra vez.

-Lo que más me inquieta y por lo que más tengo curiosidad es por saber qué es lo que pensarán en el futuro de lo que estamos haciendo mal ahora.


Yo tomé un sorbo de vino y cambié de conversación.

Así fue tal cual se desarrolló la conversación. A todo esto, he de añadir que había más personas que tampoco se enteraron de nada, justo cuando tuvieron un momento divino de dar con una gran comprensión. Pero, como siempre, esta pasó rozando y ni la vieron.

Esta es la típica mente corriente, simple, que no ve más allá, que comparten los cultos y los incultos, los pobres y los ricos, los del norte y los del sur: todos.

¿Se dan cuenta?

Si este señor leyera el primer capítulo de El Secreto a Voces, ni siquiera podría opinar que no le gusta porque no podría seguir leyendo.

No puede entender nada. No es que no quiera comprender sino que no PUEDE hacerlo. 

No tiene elección alguna.

¿O piensas que este señor del ejemplo estaba eligiendo esa respuesta? 

Estaba reaccionando aunque él crea que estaba reflexionando.

Con el fin de que estas mentes nuestras, simples, técnicas, se separen de la creencia que las creó, he hecho el seminario "Práctica de El Secreto a Voces", de más de 15 horas, ayudándome de anécdotas reales como la que acabo de narrar y así mover un poco esos círculos cerrados, instante en el que el prodigio que cada ser humano tiene como semilla, salga a flote, aunque solo sea reconocido por él mismo, el oyente y se quede más solo que la una en ese proceso de claridad que me permito llamar "sobrenatural".

¡Eso sí, solo pero disfrutando de la vida desde la contemplación de la simpleza humana nutriéndose a sí misma!

Ya con el hecho de haber apostado por este seminario supone una separación de la simpleza humana y quien lo ha hecho, lo sabe. Así que agradezco y reconozco a cada uno de ustedes por ello.

Gracias a todos y sigamos disfrutando.


Ruth Morales


NOTA: Cualquier reflexión y/o criterio fuera del contexto desde el que hablo, no será sino eso, una opinión fuera de contexto, sin sentido y absurda. Todo lo que hago y he hecho está en www.cambioderealidad.com por si quieres entender lo que digo y por lo tanto, por si puedes entender desde la percepción desde la que lo transmito.



 REFERENCIAS





3 comentarios:

  1. Es un placer enorme y abrazador leerte Ruth. Gracias SIEMPRE

    ResponderEliminar
  2. VAmos dando un pasito mas........... Gracias Ruth, me encanta escucharte!

    ResponderEliminar