viernes, enero 13, 2017

Respuestas desde la experiencia.

 En el artículo publicado con el nombre de ¿Sigues tú la tradición del bien?  y a modo de resumen, explico que la vida es mucho más sencilla y placentera si, de manera natural, nosotros nos volviéramos más sencillos, lo que significa, más inteligentes, menos programados a la experiencia (a lo vivido, a lo heredado en forma de valores, tradiciones: historia, a fin de cuentas) y más conectados al instinto, al placer inherente que este nos proporciona.

 En esta realidad y sobre todo hoy, no actuamos desde el placer sino desde la experiencia, por mucho que esta nos traiga dolor. Y es en este punto donde quiero incidir.

Son muchos siglos de carga, de recuerdos y memoria y nos sentimos presas de algo que no nos corresponde. Por eso las terapias, las soluciones rápidas, los libros de autoayuda, la relajación, todo lo enfocado en el bienestar, es lo más popular y lo más demandado.

Como he dicho en diferentes sitios: pagamos por lo que es gratis y por un problema que no es real.

He aquí algunos ejemplos del día a día de estas respuestas que vienen de una programación y no de un instinto natural.

1. Trabajar durante el tiempo necesario dependiendo del país en el que residas para luego completar tu ciclo y poder acceder a una pensión o a algún beneficio cuando te jubiles. Con esto no quiero decir que no se deba hacer, solo estoy diciendo lo que se hace.

2. Querer disfrutar de la vida a toda costa porque acabas de leer que la vida es corta y que hay que disfrutarla o te acabas de enterar del fallecimiento de alguien. Y yo me pregunto, ¿qué importa lo larga que sea la vida? Tú vas a vivir lo que vas a vivir y cuando mueras, habrás vivido lo que hayas vivido. 

3. Querer viajar por encima de todo, como si hubiésemos nacido para conocer el mundo. A muchas personas viajar les da ansiedad y no les gusta, pero esto no se puede decir porque estamos programados para decir que viajar es bueno, sano y aconsejable. No nos damos cuenta de que tenemos mucho panorama que explorar a nuestro alrededor y por eso, nos vamos lo más lejos posible (programación).

4. Visitar museos, monumentos que no te atraen y cuyo arte no entiendes ni te interesa pero crees que eso es lo que hay que hacer y que así adquieres cultura, para luego volver a casa agotado y necesitar días de descanso para descansar de la densidad a la que te arrojaron dichas visitas. O entrar en un conflicto porque "tú has hecho lo que había que hacer", en cambio, no estuviste a gusto. Ese es el conflicto.

5. Ver la película de moda justo en el momento en el que se está estrenando. No puedes esperar un tiempo para verla o no verla nunca, porque si no, ¿de qué vas a hablar al día siguiente con tus compañeros de trabajo?

6. Hacer ritos que te dicen otros que son buenos para tu salud o belleza cuando no te sientes afín a ellos y encima te proporcionan una carga (dinero, tiempo empleado, sensación de hacer algo "no natural").

7. Esperar a que tus hijos sean mayores para ser feliz porque los ves convertidos en mujeres y hombres de provecho.

8. Tener relaciones sexuales con tu pareja para mantener la relación.

9. Dejar de hacer lo que te gusta por dedicar tiempo a tu casa (pareja e hijos). Ya lo harás más adelante.

10. Creer que hacer ciertas cosas es perder el tiempo, como el charlar con amigos, por ejemplo. (Esta manera de pensar, totalmente programada, está muy de moda ahora). El tiempo no se pierde. El tiempo es un concepto más de esta realidad y siempre está ahí pues es el espacio que nos permite vivir. Aun durmiendo, estás aprovechando el tiempo, si es que este es aprovechable.

11. Comer lo que te dicen que tienes que comer (aunque no te guste) y no lo que te apetece. ¡Cuidado! A veces nos apetece aquello a lo que estamos programados también. Eso es otra cosa.

12. No comer ciertos alimentos por convicción (creencia en que eres consciente si no lo haces, creencia en el bien y sobre todo, entorno y tradición familiar) y no porque no te gusten o te sienten mal. Esta programación es de las más difíciles de ver y por tanto, de desconectarse porque suponen un "porqué vivir".

13. Ir corriendo a visitar a alguien antes de que fallezca, cuando no te apetece hacerlo. ¿Lo hubieras hecho si no hubieses sabido que le quedaba poco tiempo de vida? Entonces, da igual.¿Para qué vas? Es como si estuviésemos programados para el "último adiós" y la reconciliación (la culpa, arrepentimiento, etc.)

14. Planear tener un hijo cuando las condiciones sean las oportunas en lugar de no tenerlo si no te apetece y tenerlo si te apetece y cuando te apetece. No nos damos cuenta de que no estamos obligados a tenerlo.

15. Ver las noticias de actualidad no por curiosidad sino porque piensas que hay que estar al día y enterados de lo que ocurre, y, unos minutos más tarde, decir que todo está manipulado y que todo es mentira, como si hubieses descubierto la clave de la vida con esa declaración.

16. Negar la verdad de cierta información porque crees que te engañan y al mismo tiempo, dar esa autoridad a otros. Es como el que dice que la industria farmacéutica es una mafia para luego ir a un herbolario a comprar productos naturales. ¿?.

17. Pensar en que hay que elegir entre "tener dinero" o "ser buena persona o una persona de bien" y entonces, inculcar esos valores a tus hijos cuando estos ven que te matas a trabajar y que no puedes pagarles la universidad, por ejemplo. Esto viene de la experiencia más fuerte y densa (programación de antaño) y es difícil que un ser humano sea capaz de diseccionar lo anteriormente dicho dado el poder de dicha programación. Eso sí, luego nos preocupamos en criticar los sueldos de los políticos (como si nosotros supiéramos lo que cobran), a los bancos, a los ricos, al sistema (como si tú mismo no fueras el sistema), dado que esta crítica tan absurda es gratis. No nos damos cuenta de que la misma crítica es una programación más que da lugar a que sigas pensando igual y a que no tengas dinero.

Y un largo etcétera.

Lo que quiero transmitir es que una programación no se quita para dejar ese hueco vacío, lo cual daría lugar a actuar y sentir desde un instinto (no experiencia, pureza y cierto) sino que se sustituye por otra programación, moderna, más adecuada a los tiempos, con tintes de bienestar y de progreso. Pero no deja de ser eso, otra programación que será sustituida en su momento.

Es la experiencia que debe recorrer el colectivo humano para que la realidad sea.

Se trata de que comencemos (el que entienda esto) a comunicarnos desde otro lado (instinto).

Ser original o ser rebelde es también una programación: la de ser original o ser rebelde. Ambos comportamientos pueden SER porque existe un patrón que NO lo es. Es lo mismo.

Frente al instinto, que es "ir hacia la menor programación o menor experiencia", donde no vas en contra de otro patrón, sino más bien, sobrepasas el punto de referencia (experiencia, programación), liberándote de dicha carga, lo cual se traduce en ligereza en la vida, placer y disfrute.

Seguiré hablando de ello.

Gracias por tu lectura.

Disfruta siempre.

Ruth Morales


NOTA: Cualquier reflexión y/o criterio fuera del contexto desde el que hablo, no será sino eso, una opinión fuera de contexto, sin sentido y absurda. Todo lo que hago y he hecho está en www.cambioderealidad.com. por si quieres entender lo que digo y por lo tanto, desde la percepción desde la que lo transmito.

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