lunes, enero 02, 2017

¿Quieres ser mayor de lo que eres?


Como en otras ocasiones he comentado, estamos pasando de una época de información a otra época en la que hay que saber "escoger" o bien "dejar atrás" toda la información pasada que continúa sonando como inercia, pero que ya está obsoleta, a pesar de que millones de seres se sientan aún movidos por ella.  Hablaré sobre ello en otros artículos.

Hoy quiero dedicar esta segunda publicación de la serie "20 días de enero" al objetivo de "querer ser mayor de lo que eres".

Una de estas informaciones que levanta pasiones, ánimos y más cuestiones, es la de "pensar en grande", "perseguir los sueños", etc. Sé que estos eslóganes o frases alentadoras tienen gran acogida por la mayor parte de la población mundial. Esto ya nos tiene que hacer pensar o más bien y para ser más precisa, nos tiene que hacer parar.

Pero justo nos provoca lo contrario: nos revuelve y nos hace mover.

¡Curioso pero lógico, al mismo tiempo!

¿Por qué tendríamos que asistir a un evento motivador si todas las posibilidades están en nosotros mismos?

¿Por qué los libros más vendidos y que se hallan más a la vista del comprador son los de "autoayuda"?

¿Te has hecho alguna vez estas preguntas?

No obvio que el ser humano vive en vaivenes. Ahora estamos arriba, mañana podemos estar hundidos. Es humano y es natural.

Sin embargo, la motivación "externa" se ha convertido en una necesidad por la que se pagan altos precios, entre ellos, el no conseguir lo que te habías propuesto.

Considero que es más honesto decir que una persona SIEMPRE debe emprender aquello que está a su altura o bien, que ella pueda abarcar. No es que sea honesto, es que es lógico y simple. Pero pagamos para oír justo lo contrario, que es lo que nos dicen los motivadores. Ellos mismo ignoran este detalle.

¿Ves la diferencia? Si te dijeran lo que yo acabo de decir, no venderían ni una plaza de sus eventos y ni siquiera el primer capítulo de sus libros. En cambio, indicarte que te pongas altas metas funciona, ya que la mente colectiva parte de la escasez, lo cual se traduce en que la emoción de esta realidad es el miedo, por eso la mente es escasa, carente y necesita del OTRO para convertirse en mayor de lo que es (sueños de otros, objetivos de otros, etc.). Sé que esto nos suena a todos.

Ya está el campo sembrado, está todo servido y si no te has dado cuenta, mira qué es lo que más se consume y se ha consumido como información hasta nuestros días.

Hay muchas personas que, movidas por estos eslóganes que nos meten por medio del cine, por ejemplo, se ponen metas altas.

No es que no puedan alcanzarlas, es que no les corresponden. 

Si esas metas las consiguieron otros, no es que lo consiguieran, es que eran sus metas. Por lo tanto, es mucho mejor conocer las limitaciones de cada uno que obviarlas y lanzarse a un objetivo que nos viene grande.

Se habla mucho de la gente que consiguió cosas luchando, esforzándose y sufriendo mucho. Es fantástico y fenomenal como guion de una película o para un vídeo corto.

En cambio, ¿por qué no se habla de quién nunca consiguió alcanzar ninguna meta por más que se esforzara? Esas historias existen y además, son las que más abundan, pero no venden.

Y ahora me atrevo a decir lo siguiente:

Consigue el éxito (uso esta palabra con el significado de objetivo) el que se mueve en su terreno y conoce sus habilidades y limitaciones. Pero, repito, eso no vende y no nos llama la atención.

Lo que vende y lo que atrae nuestra atención es la historia de quien, desde una posición muy escasa, pequeña, miserable, conquista el mundo o se conquista a sí mismo, como se dice por ahí.

No imites lo no imitable porque la frustración puede que te embargue de por vida.

Sencillamente, sé coherente y no emprendas nada para lo que no te sientas preparado.
Ese es el único lenguaje que la realidad entiende: tú no te sientes preparado, por lo que solo obtendrás obstáculos.

Puede que estés motivado, alegre, animado pero el código que imprimes en esa emoción exaltada es contradictorio. Por eso estás animado. Si no te fuese grande, sencillamente estarías en una quietud alegre.

No es que yo lo diga, es que te lo estás diciendo tú mismo pero no te escuchas... Y sigues y sigues adelante, cayéndote y echando la culpa a quienes te engañaron, a los demás, cuando el problema es que te fijaste en lo que no creías y por tanto, en lo que no te correspondía.

No pasa nada. No hay sueños que perseguir excepto el sueño que se vive. Entonces, esto no es un sueño, es una realidad. No hay metas inalcanzables, sencillamente, te tienes que convertir en ellas.

¿Estás dispuesto a impregnarte de lo que esa meta te pide? ¿Estás dispuesto a convertirte en ella misma o tienes otras cosas en tu vida a las que atender que no te dejan convertirte en ella misma?

Tu respuesta te lo dirá todo.

Una meta no tiene que ser nada grande, como desafiar a la naturaleza o más aventuras similares.

Una meta puede ser tan solo vivir de una manera más coherente, por ejemplo. Y eso, hoy en día, es un éxito.

Hay otras respuestas a esta vida que manan de un poder interior, que no vienen de tanta información externa que solo sirve para despistarnos de nuestro centro, de nuestro propio instinto.

Si no te despista, es que nunca necesitaste esa información externa puesto que ya tenías aquello en lo que soñabas o quizá no te despista porque crees necesitar esa guía, lo cual está bien también pues es otra forma de vivir: consumiendo información. ¿Por qué no?

Todo está bien si estás bien dentro de los vaivenes de esta vida.


Gracias por tu lectura.

Disfrutemos.

Ruth Morales


NOTA: Cualquier reflexión y/o criterio fuera de contexto no será sino eso, una opinión fuera de contexto, sin sentido y absurda. Todo lo que hago y he hecho está en www.cambioderealidad.com. por si quieres entender lo que digo y por lo tanto, desde la percepción desde la que lo transmito.


El Secreto a Voces. El libro lógico.


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