martes, noviembre 11, 2014

La importancia de aprender a morir



La importancia de aprender a morir es el nombre de unas jornadas que comienzan este mes a celebrarse en la ciudad de Albacete y responden a la comprensión
de su impulsora, quien siempre supo que el final de nuestra vida física está estrechamente unido a la vida misma.



Quien no se pregunta por la muerte, no puede entender la vida. 

Quien tiene miedo a la muerte, tiene miedo a la vida.

Me he dado cuenta de que la mayoría de los males que sufrimos tienen una causa en común: el miedo a la muerte. Tener un idilio con ella, evitar siquiera nombrarla, hacer como que eso no va con nosotros, etc. es alargar el estado de sufrimiento y vacío que nos produce lo que, con certeza, va a ocurrir.

Da igual el nombre que se le dé para evitar nombrarla. Todos conocemos lo que ocurrirá bajo el nombre de muerte. No hay que tener miedo a mentarla.

Y fue esta comprensión lo que hizo que yo comenzara a ver la realidad desde ella, a entender y sentir realmente lo que era y suponía para vivir la vida con plenitud y debo decir que ese estado está separado totalmente del miedo pues esta misma comprensión es la que te abre la puerta hacia el gozo de haber traspasado el gran miedo.

Por eso participaré gustosamente de estas jornadas en el mes de marzo del 2015, puesto que enseguida vi el propósito que las impulsa además de ser una oportunidad para mí de transmitir "el proceso y entorno de la muerte" desde nuestro sistema de creencias, pues la muerte es otro concepto de nuestro cuarto.

Otros ponentes impartirán sus conferencias, una por mes y así estas jornadas ofrecerán un abanico de enfoques sobre el mismo tema para que el asistente pueda elegir lo que "más se ajuste a sus creencias" sobre la muerte misma.

 Pincha aquí si quieres saber quiénes participarán.

Yo, como dije más arriba, lo abordaré desde Cambio de Realidad y transmitiré que la muerte es un concepto dentro de la obra misma, sujeto a cualquier otra creencia que tengamos sobre ella, lejos de escritos, registros científicos, experiencias de otros, experiencias propias; todo son creencias.

Entendiendo esto, ya estamos más allá de la mitad del camino de vuelta a casa.

Recordemos que la experiencia es otra creencia. Y, por supuesto, también lo es el conocimiento.

Si lo que digo al respecto es de tu interés, te invito a que leas mi cuaderno : ¿Qué crees que encontrarás tras la muerte? pinchando en el mismo título.



Gracias y disfruta.

Ruth M.



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