domingo, octubre 05, 2014

Todo es natural. La no resistencia y la falta de excelencia.


Si en este artículo escribiera que los adultos debemos sentarnos a hablar con los niños más de lo que nuestros padres hablaron con nosotros, sería aceptado por todos.
¿Por qué?
Porque el acto que resume lo que acabo de escribir entra en nuestra mente colectiva desde el concepto del bien. Es decir, creemos que hablar más con los niños está bien. Por lo tanto, es bueno y aceptado por todos.

Con esto no quiero decir que sea malo ni bueno, sino que no entendemos que eso es una creencia, como todo, sin cuestionar, claro está y que da lugar a las siguientes, entre otras: "no hablar mucho con los niños es malo", "como no hablo mucho con mis hijos, no soy buen padre/madre" y "como no me siento bien porque no tengo mucho contacto con mis hijos, les dejo hacer lo que quieran, pobrecitos, y así yo me encuentro mejor", etc.

Y el caso es que si nos preguntaran el porqué de esta creencia, no sabríamos qué responder o responderíamos con tópicos, es decir, con frases repetitivas, con lo que siempre hemos oído y leído, con lo que otros nos han dicho y educado, frases no analizadas pero que encajan bien en nuestra mente colectiva y frases que ya nos dijeron nuestros padres y a ellos, los suyos.

Pero justamente no voy a hablar de que "debemos hablar más con los niños" (aunque sea aceptado por la mayoría) sino de algo más allá de ese "tópico", precisamente porque me dirijo a las personas que siguen Cambio de Realidad, aquellas que ya han ido para volver, que ya se han dado cuenta de que no hemos hecho sino dar vueltas, siempre en nombre del amor y del bien hacer, ya que de lo contrario, algo "malo" me puede pasar.

Ahora que los niños juegan con juegos "virtuales", la mayoría de ellos "individuales" y que juegan menos en la calle con otros niños gracias al miedo de sus padres, resulta que es cuando decimos que tenemos que hablar más con los niños. ¿No será mejor que hablemos más con nosotros mismos?
¿De qué hay que hablar más con ellos? ¿Del amor?

Del amor no se habla. El amor es.

El amor lo percibirán nuestros hijos solo cuando aceptemos la realidad, sin juzgarla y nos demos cuenta de que queda bien decir: "mis hijos no tendrán nunca un móvil" o "nunca les compraré una tablet, qué horror, eso hace tontos a los niños" pero que son frases que no se han cuestionado. Ese es el amor. Ahí será cuando nos situaremos en el centro, y el supuesto "mal" y el supuesto "bien" desaparecerán de nuestra realidad. Ese es el famoso cambio del que se habla tanto.

Y resulta que estos padres son aplaudidos y se les tacha de valientes y de héroes porque están haciendo que sus hijos tengan "valores" que ya se están perdiendo. Y muchos de los que aplauden o se sorprenden gratamente de estos actos, han perdido el "valor" del respeto al prójimo y de la responsabilidad que trae consigo tener un hijo pues este debe ser educado en el respeto a los demás y en el saber comportarse y vivir en una sociedad en la que no solo ellos existen y viven. Y que el resto de seres humanos no tiene por qué aguantar la impertinencia de sus hijos. Pero bueno, eso es otro cuento.

Recuerdo que cuando era pequeña, nuestros abuelos se quejaban de que teníamos demasiadas cosas... No querían que estuviéramos escuchando conversaciones de adultos: los niños teníamos que estar en la calle, jugando con otros niños. Tanto juguete rompía con la creatividad. No sabíamos valorar las cosas, lo que les costaba comprárnoslas y éramos caprichosos por querer más juguetes, a pesar de tener ya algunos. Ellos habían jugado con un palo y con piedras y se enorgullecían de ello cuando lo contaban.

Y ahora somos  nosotros quienes nos quejamos de los juguetes de ahora, olvidando que estamos repitiendo un patrón, el mismo de siempre pero con otro envoltorio. ¡Bendita inconsciencia!

El caso es siempre el mismo: no aceptar la realidad y luchar contra ella en nombre del bien (ahí reside el peligro de la inconsciencia). Y por cierto, ese bien es impuesto, nunca cuestionado, por supuesto.

¿No será mejor que hablemos con nuestros hijos para educarlos y de esa manera crecerán como adultos con empatía y excelencia hacia su entorno?

Si los juguetes de ahora son virtuales e individuales, eso es a lo que hay que jugar si es que a nuestros hijos les apetece.

Todo lo que existe es una proyección nuestra. Nada nos es impuesto.

¿Por qué nos empeñamos en ir en contra de nuestra propia proyección?

Es como romper un espejo porque no nos gusta nuestro aspecto. Esa es nuestra historia: ir rompiendo espejos, juzgándolos, analizándolos, resistiéndonos porque "lo que vemos no nos gusta".
 Podemos romperlo pero nuestro aspecto seguirá siendo el mismo.

Y seguimos creando espejos "imaginarios" a ver si algún día descubrimos el ideal, el perfecto.

Ahora que existe la anestesia epidural resulta que muchas mujeres deciden parir de manera "natural", es decir, con dolor, en lugar de elegir el disfrute de ver nacer a su hijo sin sufrimiento.

¿Qué es lo que es natural? ¿Es natural que te extraigan una muela sin anestesia?

Si nuestras abuelas levantaran la cabeza, pensarían que estamos locas. ¿Cómo no aceptar parir "sin dolor"? ¡Con lo que ellas sufrieron!.

 El caso es que ahora, queremos ser como ellas porque quizá esté de moda "volver a lo natural" creyendo que el rechazo a lo que tenemos es la vuelta al origen y que es "bueno".

También son naturales ciertos dolores que son paliados con morfina, también es natural la sexualidad, la rabia, la risa que reprimimos, el dolor, los conflictos, etc. En cambio, pagamos por reírnos, por llorar, por soltar la rabia, porque nos ayuden a superar un conflicto y por recibir un servicio sexual...

Esto sí que lo vemos natural pero no vemos natural que los niños de hoy jueguen con los juguetes de hoy, ¿Qué sabemos nosotros sobre lo que es natural y sobre lo que es bueno para un niño o no?

 ¿Por qué no aceptamos lo que tenemos?

No nos damos cuenta de que seguimos atendiendo al concepto del bien y del mal. Siempre estamos siendo los malos de la película. Antes fue más natural y en un futuro, todo será mejor. Pero el momento presente es siempre malo, porque no vemos más allá que esta realidad lineal, que siempre se repite.
¡Bendita ignorancia!

Hablar más con nuestros hijos está bien. Que jueguen con las consolas, no está bien. Puede crear problemas mentales, a lo mejor.

Ahora bien, hacer como que nos va bien con nuestra pareja, simulando un amor sin límites mientras nos reprimimos cada segundo, cada hora de nuestros días o bien discutimos con mucha ira y odio hacia nuestra pareja, eso es AMOR que proyectamos en el hogar a nuestros hijos. Esto NI nos preocupa pues, como es tan común, será natural, ¿no? En todas las parejas pasa lo mismo. ¿no?

¡Bendita incoherencia!

Y luego lo que nos preocupa es que nuestros hijos se pasen el día jugando con sus consolas.

Tenemos pánico a aceptar TODO LO QUE ES, tal cual es y encima, nos creemos con el derecho de decidir lo que está bien o no para nuestros hijos o para los otros, como si lo hubiéramos pensado por nosotros mismos cuando lo que estamos haciendo es actuar desde otros puntos de referencia como el recuerdo tan bonito del pasado o según la interpretación de la realidad de los otros porque siempre son los otros los que te dicen lo que está bien o mal y tú los imitas. Todo eso son puntos de referencia totalmente lineales, sin ser cuestionados ni percibidos por encima de ellos mismos.

 Ya hay muchas personas que entienden que estos juegos vienen a servir a estos niños para su cometido en el momento presente en el que han nacido. Igual que los nuestros nos sirvieron y los de nuestros tatarabuelos les sirvieron a ellos. Nada que existe, sobra. Somos nosotros mismos proyectados en esos juegos.

¡Recibamos lo que hay sin ser jueces del bien y será cuando empecemos a disfrutar de lo NATURAL realmente! Porque aquí hemos venido a disfrutar mientras percibimos "por encima de la realidad misma" y no a describir lo que está bien y lo que está mal.

Si describimos lo que está bien o mal, seguimos en la línea de la experiencia. Debemos actuar, por supuesto, mientras abrimos ese espacio innombrable, sin preguntas, para que entre esa información vacía, que no entiende de bien ni de mal sino de PERCEPCIÓN y que te da respuestas a todo o quizá, te deja sin preguntas. ¡Bendita percepción en calidad de gran propósito!

Todo es natural porque todo está siendo. Buscar lo natural rechazando lo que tenemos a nuestra disposición es un rechazo, es resistencia y es antinatural, en todo caso. Es, a todas luces, inconsciencia.

Ahora bien, este artículo sería más aplaudido si hubiera empezado diciendo que qué tristeza de sociedad, que los padres no hablamos con nuestros hijos, que ya no hay reuniones familiares que tanto valor tenían antaño, que nuestros hijos se vuelven idiotas por jugar con sus consolas o como se llame, con los móviles, etc..

Se podría crear una conferencia hablando de esto y les aseguro que sería multitudinaria porque lo único que es real es que rechazamos siempre el momento presente agarrándonos a un pasado mejor o a un futuro óptimo cuando por otro lado, leemos en libros y/o vemos vídeos en los que nos dicen que nosotros creamos nuestra realidad. Y nos encanta que otros nos motiven diciendo que esta manera de educar a los niños no es la correcta. Saltaremos de nuestras sillas, lloraremos, nos motivaremos para repetir como papagayos las palabras que OTRO dijo, entre otras cosas porque nos resuena y porque eso siempre se dijo, antes, ahora y en un futuro.

Es siempre lo mismo porque todo está siempre siendo.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿Somos malos por dejar que nuestros hijos estén mucho tiempo con sus consolas? ¿Por qué es mejor que nuestros hijos no lo hagan? ¿Nos creemos capaces de dar a nuestros hijos un ejemplo de amor cuando ni siquiera nosotros entendemos lo que eso es?

 Lo que somos es cada vez más ingenuos y, gracias a tanta información, nos falta perspectiva para razonar por nosotros mismos,  por eso siempre seremos consumidores de nuestros propios miedos.

Y, mientras tanto, la sociedad adolece de niños sin ningún criterio de excelencia, lo que siempre se ha entendido como maleducados.

¡Y sus padres sufren por las consolas cuando ni siquiera saben distinguir lo correcto de lo incorrecto, socialmente hablando!

Yo, que admiro por encima de cualquier otra cosa la EXCELENCIA, porque la reduzco a dignidad y amor por uno mismo, me inclino por decir que esta solo existe cuando hay CONCIENCIA (percepción por encima de todo) y esta es escasa en la mayoría de la gente, los padres de ahora, también.

Gracias por tu comprensión. Y disfruta siempre a pesar de las circunstancias.


Ruth M.

6 comentarios:

  1. Gracias Ruth, te sigo desde Los Cabos en México, abrazo!!!

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    1. Gracias a ti y a estos medios que tenemos a nuestra disposición para que nos podamos comunicar desde cualquier parte del mundo.

      Un abrazo

      Ruth M.

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  2. Hola Ruth que gusto es leerte nuevamente!!! Realmente es maravilloso porque desmenuzas las creencias y patrones, tan lindo, tan claro y tan acertado que da placer!!!
    Coincido plenamente contigo, de que estamos aquí para gozar y no para juzgar.

    La prueba de ello es que los que se la pasan su vida juzgando lo bueno y lo malo, no son felices en la piel que están. Luego, nosotros que aceptamos todo lo que viene, y como viene ( ya que al estar abiertos siempre todo viene bien...) Estamos disfrutando de cada momento de la vida tal como se da.

    Yo hablo mucho con mi hija que educo en el hogar (no va a la escuela), pero porque simplemente me encanta y me deleita su fina inteligencia.

    También he decidido volver a lo natural, porque es lo que a mi me sienta bien, es lo que me cuadra perfectamente y son decisiones tomadas con consciencia,
    Pero también disfruto de todo lo que entra en mi camino, incluídas las cosas que "supuestamente" están mal... Qué puedo decirte? Gozo sin igual comiendo un exquisito asado que hace mi esposo y me encanta el vino. El chocolate me parece la gloria, pero si no hay chocolate todo está bien igual. Y así con todos los aspectos de la vida...

    Soy de las raras personas permanentemente felices, de las que sonríen con lluvia y con sol. Permito y me agrada que mi hija se divierta con juegos tecnológicos, hasta que le da la gana y quiere estar con niños más chiquitos, que es lo que a ella la hace estar en paz. ¿Por qué no? ¿Por qué si?
    Todo depende e lo que a cada uno le haga particularmente felíz!!!

    Me encanta tu simpleza dulcemente cortante!!!
    Te mando un cariño enorrrrrmeeee!!!
    Sigue escribiendo así!!!
    Silvana Gonella

    www.psicobiocuantica.com.ar
    www.educandoconciencia.com.ar
    www.ulerni.com

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  3. Querida Silvana.

    Agradezco muchísimo tu comentario sobre tu experiencia misma.

    Eso vale mucho como aporte porque así las personas sienten que no se está hablando por hablar ni predicando un sermón sino que estamos transmitiendo una forma diferente de vivir, en un mayor marco de experiencia y de movimiento donde decidimos qué hacer a partir de lo que sentimos y no a partir de lo que está bien o está mal.

    ¡Esta decisión sí que es "natural"!

    Me alegro mucho conocer personas como tú.

    Gracias por tus palabras siempre en este blog.

    Un abrazo y sigamos disfrutando.

    Ruth M.

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  4. Aunque recién te conozco por tus videos,un aire fresco ha entrado a mi vida diaria.Las creencias es como un lastre que venimos trayendo por generaciones,y aunque seguimos renegando de ellas ,las seguimos usando. Me gusta este artículo sobre padres y niños, yo ya soy abuela,y todavía sigo arrastrando palabras, hechos y costumbres a pesar que llevo hecho " tantos cursos y seminarios ", hay cosas que todavía repito, muy a mi pesar. Gracias por este mensaje

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    1. Estimada María Inés.

      Gracias por lo que dices y por tu reconocimiento.
      La verdad es que todos repetimos lo aprendido. De eso se trata, de empezar siempre de cero aunque sea difícil.

      Un abrazo.

      Ruth Morales

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