miércoles, junio 18, 2014

Poder llorar y masturbarnos a gritos.


Cada día estoy más convencida de que el ser humano necesita su espacio de soledad para gritar.

Hace unos pocos años fui invitada a participar de una meditación guiada de gran y fuerte liberación emocional. Una vez allí, de pie y sin apoyo donde agarrarme, con los ojos cerrados, fui presa de las emociones de todos esos seres que me acompañaban en ese trance.
Hubo gritos, llantos y berridos, además de ser testigo de la antesala orgásmica de una mujer que gritaba mientras llegaba al éxtasis, el cual nunca alcanzaba para alivio del resto de los participantes.

Todas estas emociones desatadas no dejaban que yo me centrara en mí y en un momento sentí mi cuerpo pesadísimo, como si tuviera una carga enorme sobre la cabeza que me empujaba hacia el suelo. Estaba clavada en él con la sensación de que en un momento a otro, me caería por no poderlo aguantar.

Pero lo aguanté.

La mujer que estaba teniendo un orgasmo gemía y gritaba y yo pasé de albergar un sentimiento de rabia hacia ella, de ganas de hacerla callar hasta sentir envidia por lo que ella estaba sintiendo en ese momento mientras yo permanecía de pie, con una sensación de no poder soportar más ese insoportable peso que me dirigía al núcleo de la tierra.

Mientras tanto, la gente lloraba a moco tendido. Excepto yo y algún que otro despistado.

Una hora más tarde acabó mi agonía.

Al volver a casa escribía en mi libreta personal, la cual había comenzado a escribir hacía poco tiempo atrás, que "me resultaba increíble comprobar cómo las personas aprovechaban esos entornos externos, abiertos al público, para liberarse".

Entonces me di cuenta de que muchas personas carecen de ese rincón de soledad  para poder llorar a gritos. Me imaginaba a personas que compartían hogar con sus parejas e hijos y que trabajaban fuera de casa. Al llegar a casa, siempre hay alguien.

¿Cuándo y dónde poder hacerlo?

Llorar con ganas no es sacar una lagrimita de vez en cuando: es llorar a gritos, sacar ese "algo" desde la parte más baja de tu cuerpo. Este acto es tremendamente liberador y casi me atrevo a decir que se torna necesario en nuestros días, en donde no tenemos ningún espacio de soledad.

 Es un acto íntimo al que no prestamos atención. Hay ciertos actos íntimos que se respetan y que se saben necesarios. ¿Y el llorar? ¿Por qué no se le presta la misma atención?

Por eso vamos al cine a ver dramas que nos tocan el alma, por eso lloramos en grupo, acompañados de otros ante un estímulo emocional ya preparado para tal fin.

El llanto es necesario: te libera, te hace estar en el momento presente y te conecta con tu esencia. Por eso tienes que estar solo, para poder gritar con todas tus fuerzas.

La risa que sale de las entrañas también es altamente liberadora y resulta que pagamos por ello cuando en la vida diaria hay millones de acciones y escenarios gratis que, con una pizca de sentido de humor que tengamos, nos hacen como mínimo, soltar una risita.

En esta vida prefabricada, muchas personas carecen de ese espacio-tiempo de soledad. Nos hemos olvidado de nosotros mismos.

Y dejando de lado el llanto y la risa, me dirijo a la masturbación, tan necesaria para liberarse de vez en cuando. La energía sexual es la energía que más atrapada está pero eso es otro cuento...


¿Cuándo, cómo y dónde podemos masturbarnos a gusto si vivimos rodeados de relojes, prisas, horarios y rodeados de personas que siempre nos acompañan y demandan nuestra atención amén de vivir rodeados de paredes de caucho por donde los sonidos se escapan llamando la atención del vecino aburrido de vivir siempre lo mismo?

Masturbarse es un acto íntimo, liberador, cómplice y tremendamente necesario. Ya estamos pagando por masturbarnos. Dejo que cada uno reflexione sobre esto.

Por eso acudimos a terapias... Porque estamos atados.

La liberación es gratis e íntima....

Tomar nuestro espacio es la clave.

¡Manda narices!

Gracias y disfrutemos de nosotros, aunque sea por un ratito y en silencio o si es a gritos, mejor.


Ruth Morales







4 comentarios:

  1. Respuestas

    1. Gracias Mario por tus palabras y por tu ánimo.

      Un abrazo

      Ruth M.

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  2. me encantas Ruth ya nada mas escucho tus audios
    me encantas.

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    Respuestas

    1. Muchas gracias Luis por tu comentario.

      Es un placer para mí poder seguir sirviendo con lo que disfruto hacer.

      Un abrazo

      Ruth Morales

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