martes, febrero 25, 2014

Que nos quieran.



Al final, lo que queremos todos es que nos quieran.
Siempre he pensado que todo es mucho más fácil. Con una mano que se pose en tu hombro o una mirada cómplice sin más, muchos "males" desaparecerían y nos sentiríamos parte de este TODO que somos.

No nos tocamos, no nos rozamos y ni siquiera nos miramos ni nos comunicamos por miedo a que eso pueda significar otra cosa o por miedo a desnudar nuestros temores y posibles intenciones ocultas.

¿Qué intenciones? ¿Qué puede significar el que yo toque a otro ser humano?

Contratamos y pagamos por servicios para que nos acaricien, para que nos hagan reír, para que nos escuchen, para que nos conduzcan al éxtasis, cuando todo eso es gratis, parte indivisible nuestra, inherente a nuestra obra.

¿Estamos haciéndolo difícil aposta? ¿Qué es lo que tenemos que perder si, a fin de cuentas, no poseemos nada?

Un abrazo, una mano encima del hombro a modo de reconocimiento y compasión es suficiente.

Cuando estás en manos de otros, dígase durante la experiencia de una prueba médica no agradable (¿hay alguna que lo sea?), de una intervención quirúrgica, de un incidente traumático, de algún trago no deseable, solo basta una mano encima de tu hombro, que te diga:

"Sé que esto no es de tu agrado. Estoy contigo y te entiendo." 

Esta es la mejor anestesia, resultado de la compasión, elevado sentimiento del ser humano.

Ese es el poder que tenemos si nos colocamos en el otro lado, donde siempre estamos, en ese sitio en el que el bienestar de otro ser humano está en nuestras manos, a quien debemos dar las gracias por darnos la oportunidad de convertirnos en hacedores del "bien" al invitarnos a ser partícipes de su obra. En realidad, se nos está invitando a expresarnos al máximo, lo que conocemos como, ser mejores personas.

A fin de cuentas, todos queremos lo mismo: que nos quieran.


Gracias y sigamos disfrutando.

Ruth Morales








5 comentarios:

  1. ¡Qué sencillo es...! Y a veces se hace tan complicado coger una mano, dejar reposar la mejilla en el hombro ajeno para sentir la prolongación de nosotros mismos... Toquemos, queramos, amemos...

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    1. Hola Juanma.

      Sí,como tú dices, es sencillo pero nos cuesta expresarnos ya que no lo tenemos "aprendido". En breve protagonizaremos cambios y sentiremos esa "prolongación" nuestra en el otro como algo natural.

      Mil gracias por tu comentario.

      Un abrazo.

      Ruth M.

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  2. Qué bonito Ruth!
    No puedo tocarte pero te quiero! Te lo he dicho alguna vez? ;-P Aunque en casa soy muy tocona y abrazadora, reconozco que fuera de ella me cuesta mostrar afecto... esto hay que remediarlo, ya mismo!
    Un beso!!
    Miriam

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    1. Hola Miriam

      Jajaja. Sí, me habías dicho que me querías y ya sabes que lo sé. Con eso basta.

      A veces cuesta más decir "te quiero" que tocar a alguien.

      He escrito este post como reconocimiento a tantas personas que me han ayudado y "querido", sin esperar nada a cambio e incluso sin conocerme, habiendo pasado por sus vidas durante minutos, en algunas ocasiones.

      Y gracias a ellas, yo he ido "aprendiendo" esa actitud. Todos tenemos el poder de "mejorar la vida" a otro ser humano. Este es el mensaje que quería transmitir.

      Tú también eres una de ellas.

      Un beso siempre.

      Ruth M.

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  3. Yo también te quiero.
    Gracias por todo lo que das, autenticidad sin límites, es tan gratificante. 😊

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