jueves, enero 23, 2014

¡Quiero bajarme de la bicicleta!


Ayer, mientras escribía acerca de los años 2009 y 2010 continuando con la segunda parte de mi libro "Cambio de Realidad. El placer de desaprender", recibí, de modo sincrónico, noticias de algo y de alguien que tiene que ver con lo que yo viví en esa época.


 Fueron dos años en los que acometí una vuelta al revés de todo. Durante ese tiempo, sentía que una energía de más me asistía.
 Tanta me asistía que no pude con ella. No pude con ella  hasta que entendí que no tenía que luchar en contra de ella sino que precisamente había venido a asistirme para que yo acometiera lo que quisiera.

No hay ningún enemigo allá afuera.

 Entender eso me costó mucho, fue un proceso más bien largo después del cual entendí que no habría hecho falta haber pasado por ese proceso pero, ¿cómo lo sabes cuando estás en medio del huracán?

 Por eso entiendo perfectamente a quienes están en la tormenta ahora mismo. Esos momentos violentos seguidos de momentos en los que no pasa nada, nos perturban y te colocan tan lejos de la paz y del sentido de la vida que andamos buscando.

Imagínate que estás aprendiendo a montar en bicicleta y de repente, te ves con una cuesta abajo, de gran pendiente. Justo cuando estabas empezando a controlar el equilibrio, se te presenta la dichosa cuesta abajo, cuando aún no sabes gestionar la velocidad.
 Resulta que te caes un montón de veces y como no hay nadie que esté allí para ayudar a levantarte, lo haces por ti mismo para montarte otra vez en la bicicleta y no tener más remedio que seguir la cuesta abajo. Y venga otra vez la velocidad sin control.

¿Qué hacer?

Hacer zigzag para ir más despacio y controlar la velocidad es una buena forma de aprovechar esta fuerza y poder disfrutar del paisaje, sin miedo ni juicio sobre si lo estás haciendo bien o mal y sobre todo, evitar frenar, pues sabes que si lo haces, te volverás a caer. Déjate llevar cuesta abajo hasta que veas la llanura.

La llanura está ahí, sin lugar a dudas.

Estamos en sintonía con una fuerza que podemos tomar para seguir la corriente, pero no para enfrentarnos a ella.
Es el momento de los emprendimientos, de las tan necesitadas rendiciones, de las no resistencias, de decirse un sí en alta voz, de hacer uso de nuestras habilidades, de dar vida a nuestras pasiones, de las grandes decisiones y de la gran aceptación.

Todo esto vale para no morir en el intento.

Lo que no vale es empeñarse en frenar. No puedes ir en contra de una ley natural que es la fuerza que nos está asistiendo.

Más veces frenas, más veces te caerás de bruces hasta quedarte en el suelo en una de estas caídas, agotado mientras contemplas cómo la bicicleta pasa por encima de ti y corre cuesta abajo, empujada por dicha fuerza, sin ciclista que la monte, disfrutando del paisaje.


Gracias y sigamos disfrutando.


Ruth Morales.


6 comentarios:

  1. Pués que suerte Ruth que te asista esa energia, porque en mi vida no sucede nada de nada, no fluye nada, no surge nada, no se cumple nada de lo que deseo, no cambia nada todo sigue igual o incluso más inactivo, y no se ni porqué está todo tan inactivo y silencioso, y tampoco quiero actuar ni forzar nada porque cuándo lo he hecho no me ha salido bien así que estoy como estancada sin que nada suceda sin saber ni porqué.

    Atentamente Maria,

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    1. Estimada María.

      Como digo en el artículo, entiendo perfectamente ese estado.

      La energía que asiste para empujarte también asiste para retenerte y es cuando se siente ese estancamiento.

      Gracias María por tu comentario sobre tu momento presente.

      Un saludo cordial siempre...

      Ruth Morales


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  2. Gracias por responderme Ruth estoy un poco confundida. Me gustaria saber cuándo saldrá la segunda parte de cambio de realidad, tengo ganas.
    Un abrazo, Maria

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    1. Estimada María.

      Tengo que decirte que cuando has escrito el primer comentario, yo estaba levantándome de la silla después de haber estado unas horas repasando los primeros capítulos de esta segunda parte del libro. Y resulta que lo que estaba repasando era justo de lo que hablabas, del estancamiento, del no ver que pasa algo, de que nada sale, de no ver ningún fruto y la frustración que eso trae consigo.

      A veces viene bien ver nuestro momento presente desde una cámara, como si estuviésemos viendo una película, como si no fuera con nosotros. Practicar esto lo más a menudo posible es la clave para no identificarnos con nuestro momento presente.

      Mi intención es publicar el libro antes de un mes. Y así será.

      Gracias por tu confianza.

      Un abrazo siempre.

      Ruth Morales

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  3. Gracias por escibir Ruth!
    Tengo muchas ganas de leer tu libro.
    Besos!
    Miriam

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  4. Querida Miriam.

    Gracias por decírmelo. Estoy siendo muy feliz mientras lo escribo. Espero acabarlo pronto, antes de un mes..

    Gracias por todo y por ser como eres.

    Un beso

    Ruth

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