viernes, agosto 16, 2013

La realidad: una cadena de montaje

   
   Hace tres años fui a visitar a una chica que siempre se había dedicado al servicio doméstico y a la que conocía hacía no mucho tiempo. Estuve en su casa y mientras tomábamos un café, me contó que en ese momento se encontraba sin trabajar, al cuidado de su marido, al que le habían dado una baja laboral definitiva por una enfermedad y al cuidado de sus padres enfermos, a quienes ella había acogido en su casa. Además, tenía tres hijos pequeños a quienes atender.

Su situación era, a todas luces, complicada.

Pero no estoy escribiendo este post para contar esta historia sino para contar lo que aprendí ese día, de su experiencia, que me sirvió para darme cuenta de algo vital para nuestra expansión de conciencia y por ende, para el cambio de esta realidad.

Ella me contó que acababa de rechazar un trabajo como operadora para una empresa de telefonía, trabajo tan diferente a los dos únicos que siempre había hecho: servicio doméstico y cuidado de ancianos en una residencia. Le pregunté el porqué había rechazado ese trabajo.

"Porque me habían contratado para que engañara a la gente". Me contestó de una manera natural.

 Me quedaba todavía una hora conduciendo de vuelta a casa y durante todo el trayecto me sentí elevada, contenta y en paz conmigo misma.  El caso es que no sabía porqué, pero me encontraba en esos momentos en los que no quieres ni preguntarte nada para que ese estado no acabe nunca.

Al llegar a un semáforo a 2 minutos de mi casa fue cuando me di cuenta de todo, como si, de repente, se me desplegara una pantalla delante de mí, abierta de par en par.

Hacía un mes me habían puesto una multa allí mismo, unos metros después de ese semáforo.
Habían colocado un radar en esa misma carretera, de anchos carriles, en una pendiente descendiente en donde circular a los 50 km/ hora que se requería habría sido un milagro. El Ayuntamiento, sabedor como entidad de que es imposible circular a esa velocidad, colocó el radar allí con el fin de recoger dinero que, seguramente le hiciera falta, pero que no colocó nunca con el fin de evitar accidentes, ya que en el lugar al que me refiero es imposible hasta suicidarse conduciendo.
Es una zona verde, muy amplia, en donde no hay peatones.

Recordé entonces el día en el que me dirigí a pagar la multa en la oficina de Correos del lugar, cuando la señora funcionara que me atendió me dijo que "todos eran unos sinvergüenzas (sic), que no había día en el que no viniera un ciudadano a pagar la multa correspondiente por algo tan injusto".

Era evidente que conocía bien el lugar y que ella misma había sido también víctima de tal injusticia, circulando a mucho más de esos imposibles 50 km/h.
Yo no quise entrar en la conversación. Me contenté con darle la razón, respirar hondo, sonreír y abonar el importe de la multa.

Hace tres años, encontrándome en ese semáforo tras mi encuentro con la mujer que había rechazado un trabajo en una empresa de telefonía como operadora porque la habían contratado para engañar a la gente (sic), me di cuenta de todo, me di cuenta de que el cambio viene dado por el individuo, por la conciencia individual, por lo que siempre se ha hecho llamar "ser honrado, ser honesto", lo que yo siempre entendí como ser coherente. No tiene nada que ver con ser "bueno" o "malo" sino con ser  honesto consigo mismo.

Me di cuenta de que la multa que había pagado no era fruto de la maldad o del desacierto de unos sinvergüenzas del Ayuntamiento, como había gritado la funcionaria de Correos, sirvientes de este sistema social, sino por un engranaje de gente que hace posible el "mal". Y el mal se hace realidad.

Una guerra no se desata si no hay soldados que salgan al campo de batalla.

¿Quién es más "culpable", la cabeza pensante o el soldado ignorante que va a la guerra?

Me di cuenta de que la culpa residía tanto en el que vende ese radar, en quien lo compra, en quien lo coloca y también en el policía que se levanta por las mañanas y tras darle un beso a sus hijos antes de que se vayan al colegio, como buen padre que se considera, se pone su uniforme, para esconderse entre unos árboles o en una curva de la carretera donde no sea visto con el fin de atrapar a los conductores infractores de las leyes, cuando, en realidad, los infractores de las leyes son todos los implicados en la misma película.

Todo es al revés.

Y todavía tendremos que oír de sus bocas las patéticas frases ya tan conocidas, tales como que "ellos son solo unos mandados, que ellos acatan órdenes, que tienen una familia que mantener".. Y estos son los que dicen no pertenecer al sistema, que qué corruptos son los políticos y más cosas que todos sabemos.. Y los que van de buenos y de víctimas por la vida.

Le di las gracias en silencio a mi amiga, a esa mujer que no entiende de política, ni de sistemas, ni de nada. Tampoco lee libros espirituales, ni sabe lo que significa eso, en los que se eleva el amor por encima de todo.
 No va sonriendo por las calles a la gente para mostrar su comprensión global del porqué del ser humano, de que todos somos uno, ni les dice en silencio o en casi susurros, palabras sánscritas que parece ser que atraen buena energía.
No.
Ella no hace nada de eso porque ni entiende de eso ni tiene tiempo para entretenerse en nada que no sea su momento presente.

Sencillamente, la negación a ser contratada por una empresa cuando lo que más necesitaba era DINERO vino dada por haber sido consciente de que era parte de un engranaje y de que ella no quería ser una pieza más de él, al menos en cuanto a lo que la empresa de telefonía le había requerido que hiciera.

¡Bendita sea esa mujer que nos da una lección, que casi no sabe leer ni escribir pero cuya conciencia fue elevada ese día que dijo ese NO!

¿Cuánta gente como ella se necesita para que la realidad cambie?

Por eso el cambio está en el individuo y no en el grupo organizado, ni en las huelgas ni en las manifestaciones ni en pasarnos vídeos sobre corrupción, ni en contra del sistema, ni tanta ciencia criticando el sistema escolar.

Todo está ya escrito.....

El sistema somos todos y el resultado es nuestro. No hay nadie que nos imponga nada. Quienes mandan son tan inconscientes como nosotros mismos pero ellos tienen más margen de acción porque aparte de su poder, tienen el nuestro.

La corrupción está en cada uno de nosotros...

Todo es lo mismo siempre.

La cadena de montaje es una cadena de piezas y cada una de ellas es fundamental para el resultado final.

Sobran soldados deseando servir, de puro miedo.

Y yo me pregunto. Si todos nos negáramos a poner esa pieza "que no debe ir allí", como hizo esa chica, ¿en qué mundo viviríamos?

¿Cuánta gente se necesita como ella para que la realidad cambie?

Gracias a todos y disfrutemos.

Gracias L. por haberme ayudado a entender.


Ruth M.







6 comentarios:

  1. Una gozada leer este artículo. Ruth, me ha encantado; vibra plenamente en mi corazón. Sobre esto he reflexionado, sentido, desde hace tiempo. Todos somos co-responsables, co-creadores de esta realidad, de esta "cadena de montaje", de la vida. Siempre me digo, siento en mi interior, que la única forma de transformación del mundo -somos el mundo- es la expansión de la consciencia. Namasté y, siempre, una sonrisa. ;)

    Lo comparto en mi página de facebook, Metamorfosis del Alma.

    Con amor,



    Francisco Javier Cañas Belmar.

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  2. Hola Javi.

    Sí, así lo he visto yo: la única transformación es la expansión de la consciencia, cada uno la suya. Y esto solo se puede hacer en el día a día y tomando la responsabilidad de nuestras vidas, cada uno la suya.

    Estamos co-creando continuamente, sin parar.

    Agradezco que compartas conmigo, aquí y en tu página de FB lo que sientes y lo que ya has entendido.

    Tus aportaciones son exquisitas, siempre.

    Un abrazo fuerte y sigamos disfrutando.

    Ruth

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  3. Hola Ruth.

    Hace tiempo atrás, pensaba que era resposable de mi vida, y me preguntaba: si yo atraigo a mi vida la enfermedad, problemas etc. lo entiendo, pero los niños que sufren maltrato o los animales, que sucede? ellos no creo que atraigan el maltrato.

    Y ahora entendo que somos co-creadores y como todos somos uno, nuestros actos y conciencia afecta a los demás.

    Es así Ruth?

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  4. Olvidé poner mi nombre.
    Leticia HF
    Un abrazo!
    Gracias

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  5. Estimada Leticia.

    Tus reflexiones y dudas son fruto de los pensamientos de una persona comprometida que empieza a preguntarse y a dudar de todo y a quien las respuestas que le vienen, la llevan a más confusión.

    Ese es el camino. El camino es desandar lo que has "has aprendido" hasta ahora y lo que has aprendido tiene que ver con los conceptos, como el de la culpa.

    En mi primer cuaderno titulado "¿Qué crees que encontrarás tras la muerte?" hablo y contesto a estas preguntas. Todas las respuestas a lo que preguntas están ahí.
    El lector debe saber extraerlas por sí mismo porque nadie puede ni responder ni caminar por ti.
    ¿Por qué? Porque yo entendí casi todo entendiendo el concepto de la muerte y por mí misma, por eso lo doy de la misma forma.

    Nadie puede responder por ti ni caminar por ti.

    Permíteme que publique un post sobre lo que comentas y me preguntas aquí, sobre los niños y el maltrato. Así me puedo explicar mejor.

    Gracias por tu presencia.

    Un abrazo y disfrutemos siempre.

    Ruth M.

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  6. Gracias Rut
    Esperaré el post

    Abrazos!
    Leticia HF

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