jueves, junio 27, 2013

Con haber ayudado a un solo ser humano, ya ha valido la pena vivir.



   Hay una frase de alguien que me llegó mucho cuando la leí en su momento. Dicha frase reza así:
"Con haber ayudado a un solo ser humano, ya ha valido la pena vivir".
Ahora y con mucha osadía por mi parte, quiero compartir contigo lo que me escribió esta mañana un lector de mi segundo y reciente libro, del que soy protagonista: El dinero emocional

Esta persona leyó también mi primer libro, el primero de la trilogía "Cambio de Realidad. Cómo se manifestó mi propósito" y se puso en contacto conmigo en ese momento, hace pocos meses.

Tras pedirle permiso, copio y pego lo que este lector-amigo me ha enviado esta mañana, obviando todo aquello que pudiera tener un carácter más personal e íntimo. Me he permitido poner en negrita lo que para mí debe ser resaltado.

Gracias por leer lo que te muestro a continuación:

  "Me dispuse a leer tu libro sin ningún tipo de emoción, con la mente en blanco, al igual que un niño espera que su padre o madre empiece a leerle un cuento, con los ojos abiertos, expectante y abierto de par en par a todo un mundo nuevo. Me desconecté de todas mis creencias y me dispuse a su lectura.

Lo leí despacio, meditativo, saboreando cada palabra, sin tratar de memorizar nada y sin emitir juicios, lo leí desde el corazón, no desde la mente.

Varias veces sentí mucha emoción en mis tripas, una de esas veces fue justo cuando hablas de ello en el libro y me dio una gran emoción. Reí con él, estuve serio y puse medias sonrisas. 
Me ha parecido todo de una lógica tal, que resulta difícil entender en este momento cómo es que nadie ha transmitido esto antes, si es que lo ha sentido alguien antes. Está claro, tal y como dices, que esa información ha estado siempre ahí, tú simplemente la has cogido y la has puesto a disposición de los demás. Después de este libro no debería escribirse ninguno más sobre dinero. 

En él está todo lo que nunca se ha dicho y siempre ha sido.

Varias veces, durante la lectura, pensé: ¡Ahora lo entiendo!

Cuando acabé de leerlo me embargaba una gran paz interior, lo acaricié, lo dejé en la mesita. Estaba en paz, estaba tranquilo, estaba presente, por fin lo entendía todo.

Varias frases del libro llevan todo el día dándome vueltas. Va a haber un antes y un después en mi vida tras la lectura de tu libro.

 ¡Ahora entiendo tantas cosas!

 No digo que vaya a tomar acción de hoy para mañana pero mis creencias son muy distintas hoy de las de ayer y este siempre es el primer paso, así que ten por seguro que me has transformado la vida desde ya.

Gracias por escribir esto y por explicarlo todo de manera que resulta de una obviedad casi insultante. 
Este libro debe dar la vuelta al mundo Ruth, te lo digo con el corazón en la mano.

Gracias por tan maravilloso regalo.

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¡Gracias a ti. El regalo me lo has hecho tú! Le contesté yo y le contesto ahora.

 Ahora sí que puedo decir que vale la pena haber nacido aunque sea por haber despertado esa actitud y sentimientos a otro ser humano; a otro ser humano como yo.


¡Gracias y disfrutemos!

Ruth Morales.

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