miércoles, mayo 29, 2013

Sobreviviré

  
   Desde niña detesté las preguntas populares, generales, sin sentido, mediocres, tales como:
¿Sabes cuál es la montaña más grande del mundo?
¿Sabes qué ciudad alberga el centro comercial más grande del mundo?
¿Dónde está....?

Lo más grande, lo más celebre, lo más famoso, siempre las medidas que tanto gustan a tantos.

Todavía hoy, cuando me preguntan cuál es mi color favorito, se me pone un nudo en el estómago, señal de que tengo que respirar para entender y aceptar, antes de hablar y contesto:

-No tengo ningún color favorito. Todos me gustan, según yo decida.

¿Cuál ha sido el récord del hombre en tal disciplina o deporte?

¡Qué horror!

¡Cómo nos autolimitamos los seres humanos! No hace falta que venga nadie a atarnos. No necesitamos a ninguna raza superior que nos encierre y nos esconda información.

Ya estamos encerrados. Y lo hemos hecho solitos. Sin ayuda.

¡Menudo poder tenemos!

Así me he sentido siempre, presa de esta sociedad que todo lo tiene que medir, haciendo lo posible por perder un concurso de "conocimientos" en donde te regalan un viaje idílico para dos personas.

¿Por qué no tres personas? Siempre me pregunté.

¿Quién es el hombre más inteligente del mundo?

  Aún así, me habría gustado que alguien me hubiese preguntado por mi canción preferida.

¿Qué canción te gusta más?

Siempre deseé que me lo preguntaran pero nadie lo ha hecho hasta el momento.
Me gusta la música, me eleva hacia entornos inexplorados de la consciencia. Incluso la música jazz, la que ya he aceptado, me sube a estados no medibles y que quedan sin respuesta.

Nadie me ha preguntado cuál es mi canción preferida, a pesar de gustarme todo lo que puedo percibir como sonido agradable.  De haberlo hecho, habría contestado, sin duda alguna:

I will survive. De Gloria Gaynor:




Gracias y disfrutemos.

Rebeca


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